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jueves, 7 de enero de 2010

ACTITUDES QUE FAVORECEN EL DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA
Hace tiempo que tengo descuidada la entrada de Escuela de Papás y Mamás, así que hoy os recompensaré con un post dedicado a un tema que me apasiona y que me parece importanticimo trabajar con los pequeñ@s: La AUTOESTIMA. Pienso que la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hij@s es una buena autoestima.
Todas las iniciativas que describimos a continuación enseñan al niño a querer, valorar, perdonar y respetar a los demás y a sí mismo.
v Las pequeñas tareas le hacen responsables. Es preciso dejarle participar en la elección de esas tareas, pedirle que se comprometa a cumplirlas y, si es necesario, exigirle que lo haga.
Se deben premiar las labores que realiza. Las alabanzas son un espejo que les dice lo que son capaces de hacer. Conviene ser concreto en la descripción de las tareas, es decir, hay que atribuirle sus logros y asegurarse de que perciba que se deben a sus actuaciones. Los logros y la celebración que se haga de ellos le hacen sentirse competentes.
v No hay que evitarles las pequeñas frustraciones: son las que les llevan a entender el valor del esfuerzo, tan necesario para conseguir éxitos.
El niño ha de aprender que tiene derecho a equivocarse y, muy importante, que los demás también lo tienen. De los errores se aprende.
v Conceptos como la autodisciplina o el autocontrol se desarrollan si el niño conoce unos límites, claros y justos, que le indiquen qué se espera que haga. Si los padres son firmes y constantes en la aplicación de los límites, el niño podrá prever las consecuencias de sus conductas.
v Hay que animarle a tomar iniciativas y a resolver sus pequeños conflictos. De este modo se le da la confianza necesaria para sacar a relucir sus habilidades sin miedo al error.
v También hay que dedicar tiempo a enseñarle los pasos para resolver conflictos. Se le debe pedir que describa el problema, establecer con él un plan de solución, animarle a ponerlo en práctica y evaluar lo conseguido.
v Conviene darle alternativas cuando a él no se les ocurran, pero no caer en la tentación de darle la solución perfecta a todo lo que le preocupa.
v Es preciso dejar de lado las críticas destructivas (“eres un desobediente”), y expresarlas en términos de lo que provoca su comportamiento en los demás (“cuando tu no atiendes a lo que te pido, yo me pongo triste y me enfado”). Hay que subrayar que lo que enfada es su comportamiento, no él.
v Conviene olvidarse de las comparaciones, sobretodo entre hermanos. Al contrario de lo que se piensa, no motivan a mejorar el comportamiento, sino todo lo contrario: etiquetan al niño como vago, tímido o desobediente. Los niños suelen mantener su comportamiento para no perder el papel que se les asigna dentro de la familia.
v Es fundamental plantearse expectativas realistas sobre lo que el niño es capaz de hacer. Los padres no deben caer en la tentación de intentar que sea o haga lo que a ellos les gustaría.
Esta actitud lleva a exigir metas cuya dificultad le asegura fracasos. Un éxito llama a otro, de modo que hay que equilibrar las experiencias que le aportan los nuevos logros con aquellas en las que no se consigue lo que quiere.
Todos estos puntos se pueden ir concretando en tareas que el niño tendrá que realizar. Hay que elegirlas en función de la edad y las capacidades adquiridas, ya que es importante que las realice con éxito. La siguiente lista da algunas ideas:
- Leer o inventar un cuento cuyo contenido verse sobre cualquiera de las aptitudes que queremos que desarrolle.
- Dar un paseo con los abuelos.
- Preparar un día de campo y una excursión.
- Organizar una fiesta para los vecinos.
- Jugar a un juego de mesa o ver una película en familia.
- Contar chistes.
- Jugar a intercambiar los roles de padre e hijo o madre e hija.
- Ver fotos de cuando era bebé.
- Proponerle que juegue con un niño de su clase con el que no lo haya hecho hasta el momento.
- Que traiga algo bonito a la vuelta del colegio.
- Que ayude a cocinar la cena para la familia.
- Encargarle hacer la lista del supermercado.
- Que compre el pan, lo pague y cuente el cambio.
- Que coja el teléfono y el recado.
- Animarle a que dé un abrazo a alguien de la familia.
- Que busque algo que le guste de su hermano y se los diga.
- Que aprenda una canción.
- Que dibuje a la familia.
- Que invente un juego de mesa para la familia y lo dirija.
- Enseñarle a utilizar fórmulas de cortesía para pedir y agradecer las cosas.

martes, 6 de octubre de 2009

En esta nueva edición de la escuela papás y mamás os presento pautas para conseguir que vuestros/as hijos/as pidan las cosas adecuadamente y saber en que momenos debemos atender las demanda y cuales no.
• REALIZAR PETICIONES ADECUADAS.
Puede ser que sin darse cuenta se hayan acostumbrado a pedir algo a su hijo muchas veces, sin esperar que haga caso a la primera llamada. Piensen el número determinado de llamadas o peticiones que consideran normales antes de comenzar a irritarse y acudir a buscarle. Por su parte, el niño también se ha podido acostumbrar a que sus padres le manden las cosas muchas veces sin consecuencias antes de lo que parece ser la llamada real: el último grito junto con el sonido de la puerta de la cocina que indica que papá o mamá va a por él. Este tipo de situaciones deterioran la convivencia familiar, ya que los padres sentís que vuestro hijo no os hace caso y el niño tiene la impresión de que siempre le están diciendo lo que tiene que hacer y además a gritos.
Por este motivo, merece la pena cambiar algunas actitudes. Les sugiero que le comuniquen al niño que a partir de ahora cuando se le pida o llame para algo sólo habrá dos ocasiones para obedecer. Si tras formular la petición de lo que debe hacer dos veces, no responde ir a buscarle sin chillar y obligarle a hacer lo que se le ha pedido.

• ATENDER SOLO A PETICIONES ADECUADAS.
Es importante que el niño aprenda y se habitúe a pedir las cosas con corrección y a no ver cumplidos sus deseos de forma inmediata. Esto le ayudará a aceptar que los demás no quieran hacer lo que a él le apetece, a saber perder y a ser capaz de esperar para obtener algo.
Para que asuma normas nuevas, deben establecer limites claros y absolutamente inamovibles al principio, para no confundirle con lo que está o no está permitido. Álvaro necesita comprobar que no se puede salir siempre con la suya y que al responder ¡n adecuadamente no conseguirá ningún tipo de gratificación. De este modo, le ayudarán a ir acostumbrándose a pedir las cosas con buenos modos y a adecuar sus deseos a las posibilidades reales. Explíquenle que, a partir de este momento, cuando pida las cosas de malos modos dejarán de prestarle atención, no verá cumplidos sus deseos y el asunto, tenga o no tenga razón, no se discutirá más. En su lugar, cuando lo pida correctamente recibirá atención, se considerará su petición y, si es posible, se aceptará
Durante las primeras semanas de llevar a cabo estas normas, es recomendable que atendáis la petición de Álvaro si es adecuada o bien si siendo en principio incorrecta, rectifica voluntariamente su comportamiento, es decir si sabe frenar su malestar y hacer una petición más adecuada. Más adelante, podréis subir el nivel de exigencia, considerando sus demandas siempre que sean correctas y no vayan precedidas por reacciones inadecuadas.
Palomitas de maíz

lunes, 6 de julio de 2009

Han llegado las vacaciones y a los pequeños/as de la casa hay que tenerlos entretenidos. Así que os propongo una lista de actividades que pueden realizar ellos/as solos/as o con vuestra ayuda, de este modo también compartimos con ellos tiempo, que es lo que más les gusta del mundo.
Además de divertirse aprenderan con las actividades. Las hay para todas las edades, debeis seleccionar las que más se adecuen a la edad de vuestros hijos/as.
TAREAS PARA CASA. Actividades para niños y padres

1. Leer un cuento juntos.
2. Haz un dibujo de los que has hecho hoy en la escuela y habla de ello con alguien de tu familia.
3. ¿Cuántos objetos de tu casa usan electricidad?
4. Enséñale a tu familia una canción.
5. Cocina algo para la cena.
6. Da un paseo con alguien de tu familia.
7. Cuenta el dinero que tienes en la hucha.
8. Mira la información del tiempo.
9. Juega un juego de mesa.
10. Haz una marioneta con una bolsa de papel.
11. Encuentra 8 objetos en tu casa que sean negros.
12. Cuenta el número de zapatos que hay en tu casa.
13. Planea unas vacaciones de ensueño.
14. Dobla la ropa lavada y ordénala.
15. Pide a tus padres que te digan qué les gustaba hacer cuando tenían tu edad.
16. Encuentra 10 objetos que puedas llevar en la palma de tu mano.
17. Date una vuelta por tu casa y encuentra etiquetas que puedes leer.
18. Cuenta los árboles de tu jardín. ¿Qué más puedes contar en tu jardín?
19. Busca diferentes figuras por tu casa.
20. Di algunas canciones de cuna. ¿Puedes crear una?
21. Invéntate tu propio cuento para dormir.
22. Pide un deseo a una estrella esta noche. Haz que tu familia pida un deseo, también.
23. Recorta fotografías de comidas en revistas que a ti te guste comer y pégalas en un plato o papel.
24. Planea una celebración familiar.
25. Haz algunos ejercicios con tus familiares.
26. Cuenta chistes y adivinanzas.
27. Rellena un calcetín de arena y lánzalo a una caja o cesta.
28. Ponte a ver un programa de televisión con tu familia. Comenta qué les gustó más.
29. Recorta anuncios del periódico.
30. Busca en tu casa objetos que comienzan con cada letra del alfabeto.
31. Corta el frente de una hoja de cereales. Haz un rompecabezas; luego pon las piezas de nuevo.
32. ¿Cuántas comidas con semillas puedes encontrar?
33. Busca cereal o pasta con un agujero en medio y ensártalo en un hilo para hacer un collar.
34. Leer los cómics del periódico juntos.
35. Juega ser detective.
36. Da un masaje en la espalda a alguien de la familia.
37. ¿Cuántas cosas en casa funcionan con pilas?
38. Aprende a decir algo en un lenguaje diferente.
39. Sal esta noche y mira la luna. ¿De qué forma es? ¿Cuántas estrellas se pueden contar?
40. Pide a tus padres que te digan cómo eras de bebé.
41. Jugar a “veo, veo”.
42. ¿En cuántas cosas de tu casa te puedes sentar?
43. Dibuja un retrato o escribe una carta a alguien que quieres.
44. Haz un dibujo usando zapatos y medias. Por ejemplo zapato, zapato, media, zapato, zapato, media.
45. Nombra 5 cosas que puedes llevar puestas cuando hace frío.
46. ¿Cuántas cosas de tu casa vienen de los árboles?
47. Cuenta de 2 en 2, de 5 en 5 y de 10 en 10.
48. Dibuja un mapa de tu vecindario.
49. Termina la frase “Yo debería ser......................................”.
50. ¿Cuántos días hay en la semana? ¿Puedes nombrarlos?
51. ¿Cuántos meses hay? ¿Puedes nombrarlos?
52. Busca una foto en el periódico o en una revista y haz un cuento sobre ella.
53. Busca un libro y dile a un miembro de la familia quién es el autor e ilustrador.
54. Organiza estos opuestos: caliente y frío; arriba y abajo; dentro y fuera; rápido y lento, ruidoso y callado.
55. Di tu dirección y número de teléfono a tus padres.
56. Piensa en palabras que rimen con “alto”, “pastel”, y “lento”, “hombre”, “bici”, “correr” y “él”.
57. Juega al escondite.
58. Pide a tus padres que te enseñen un verso.
59. Busca algo en la cocina que se pueda usar como un instrumento musical.
60. Haz un dibujo de lo que quieres ser de mayor y háblalo con un miembro de la familia.
Ángeles. Psicóloga y madre

lunes, 22 de junio de 2009

Empieza una nueva semanita, menos mal que ya queda poco para las vacaciones. Noto que ya estoy agotada, necesito recuperar fuerzas. Bueno, a lo que vamos, este post habla sobre cómo ayudar a nuestros hijos/as a que tengan un autoconcepto positivo y con ello ganen autoestima. Además cuando lo pongais en práctica os sentireis mucho mejor con vosotros/as mismas.

REFORZAR SU AUTOESTIMA.
El autoconcepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos y la autoestima es la medida en que esa imagen nos gusta o no. La autoestima puede ser positiva si la imagen que tengo de mi mismo me gusta y la acepto, o negativa, si la imagen que tengo de mi mismo no me gusta y la rechazo.
Podéis ayudarle a que tenga un autoconcepto de si mismo equilibrado, es decir, adaptado a la realidad, y una autoestima positiva; para ello debéis:
- Resaltar los aspectos positivos de su conducta. Hay que tratar de destacar los aspectos en los que va mejorando y ayudarle a aceptar sus errores. Es fundamental que entienda que los errores no son fracasos o un reflejo de inadecuación, sino pasos importantes en el proceso normal de aprender. Se deben adoptar expectativas realistas en cuanto a qué esperar de él en momentos o situaciones dadas, evitando reaccionar excesivamente ante los errores; es fundamental reconocer y explicarle que todos nos podemos sentir atemorizados de cometer errores, por ello es fundamental hablar de los propios fallos con sinceridad, y reconocer las habilidades y los logros antes de corregir los errores.
- Ayudarle a autoevaluar su conducta correctamente, Ayudarle a recordar paso a paso lo que sucedió, a interpretar las conductas de los demás y la suya propia, hacerle reflexionar sobre qué otra actuación podría haber sido adecuada y a definir el problema .
- Ayudarle a aceptar sus limitaciones. Hay que hacerle ver que tiene dificultades pero que puede aprender a sobrellevarlas y a no sufrir por ello.

* OFRECER INFORMACIÓN INMEDIATA.
La información no debe hacer referencia sólo a los resultados o consecuencias finales, sino sobre todo al proceso que ha llevado a esa conclusión. No le diremos sólo lo que está mal o bien, sino el porqué, analizando qué pasos ha seguido. Cuando se confunda no le daremos la solución, sino que le orientaremos sobre los pasos y le animaremos a que repase lo que ha hecho y descubra él mismo dónde se equívoco y cómo solucionarlo. La información debe ser lo más inmediata posible, es decir, cercana en el tiempo a la acción que la provocó.

* OFRECERLE RETROALIMENTACIÓN POSITIVA Y ASEGURARNOS QUE SIENTA NO SOLAMENTE QUE ES APRECIADO, SINO QUE ES ESPECIAL PARA VOSOTROS.
Para ello es conveniente buscar diariamente un momento para la intimidad que permita la confidencialidad para hablar acerca de lo que ha ocurrido en el día, apoyarle por el esfuerzo realizado (independientemente de los logros), invitarle a actividades especiales, asistir a !as actividades en las que él participe ... estas acciones, junto con la escucha activa y el estar permanentemente abiertos al contacto afectivo, le ayudarán a sentir que es valorado y querido, a pesar de que cometa errores. Se debe demostrar en todo momento incondicionalidad hacia él y no castigarle nunca con la retirada de afecto. Hay que hacerle ver y decirle que, aunque una conducta determinada ha estado mal, le seguimos queriendo, y que siempre estaremos ahí para ayudarle en lo que necesite.

Ángeles. Psicóloga y madre

domingo, 14 de junio de 2009

ESTAR DE ACUERDO
Que los padres y madres estemos de acuerdo en la educación de nuestros hijos es fundamental, pero a veces es difícil, ya que cada uno se ha educado en un entorno y tiene su propia personalidad. De todas maneras considero que es proimordial hacer un esfuerzo por estar de acuerdo en las cosas importantes.
Aquí teneis algunos consejos para que os resulte más fácil.
1. CUANDO SE PRODUZCAN DESACUERDOS ENTRE LOS PADRES SOBRE LA FORMA DE EDUCAR A LOS HIJOS, NUNCA DISCUTIR DELANTE DE ELLOS.
Debéis mantener armonía en el planteamiento de la educación de vuestro hijo y en ningún caso debéis dar al niño muestras de vuestras diferencias, ya que si no se sentirá confundido y también tentado a utilizarlas en su propio beneficio.
En situaciones concretas y para evitar mostrar contradicción frente a él, el padre que haya tomado las riendas de la situación deberá actuar y el otro, aunque no esté de acuerdo, silenciar su opinión y mantenerse al margen. Después podréis discutir, fuera de su vista, los distintos puntos de vista sobre la situación.
2. NO ACTUAR DE FORMA CONTRADICTORIA CUANDO SE LE EXIJA ALGO.
En muchas ocasiones las normas se modifican ante la presencia de los abuelos, visitas o por el miedo al que dirán. Si se prohíbe algo hay que ser coherente y hacerlo siempre. No cedáis después de muchas súplicas, pensará que se ha salido con la suya.
Si creéis que una situación merece una excepción, debéis explicárselo antes.
3. NO OS DESAUTORICÉIS NUNCA.
No reconozcáis nunca abiertamente que habéis perdido la autoridad ante vuestro hijo ("Desde luego, es que no me hace ni caso"). Reconocer abiertamente nuestro fracaso como autoridad competente no nos ayudará a recuperarla, sino que nos dificultará más el imponemos la próxima vez.
4. EVITAR CENTRAR LA AUTORIDAD EN UNO SOLO DE LOS PADRES.
Es importante que cada uno de los padres resuelva con su hijo sus problemas y que posteriormente os mantengáis informados entre vosotros sobre cómo han ido las cosas. No emplear frases del tipo "ya verás cuando venga tú padre/madre".
Ángeles Benítez. Psicóloga y madre

lunes, 1 de junio de 2009

Se me apetecía hablaros de un reforzador muy efectivo en la educación de los hijos: Los elogios. Así que ahí va!!
Los elogios son una poderosa influencia para poder lograr una nueva conducta y para mantener los cambios.
Debéis elogiar el comportamiento del niño y no su personalidad, esto significa dirigir los elogios hacia conductas concretas, por ejemplo en vez de decir "eres un niño bueno" decirle "me gusta cómo has hablado a la abuela", de esta manera estamos especificando qué cosas concretas son las que hace bien; por más que se le diga a un niño que es muy bueno no se formará una imagen positiva de si mismo.
El propósito de elogiar es aumentar conductas deseables, de manera que debéis hacer hincapié en qué conducta concreta se persigue. Cuanto más concreta sea la alabanza que le hagáis al niño, mejor comprenderá qué es lo que hace bien y será más probable que lo repita.
Debéis elogiar cada pequeño paso dado hacia la conducta deseada por insignificante que este parezca. Por ejemplo, supongamos que le decís al niño que ponga su ropa en la silla cuando se desnude y que no la deje tirada en el suelo o en la cama, aunque nunca se lo hayáis dicho antes, al principio debéis elogiar por dejar sólo una prenda en la silla aunque el resto esté encima de la cama; se le podría decir "está muy bien que recojas tu camisa y la pongas encima de la silla, te vaya ayudar a que recojas el resto de la ropa", la próxima vez, se le puede elogiar por recoger dos prendas de ropa, es mejor empezar con objetivos modestos para alcanzar la meta propuesta.
Una vez el nuevo comportamiento esté establecido se necesitarán menos alabanzas para mantenerlo; no obstante no se deben suprimir totalmente el empleo de elogios.
Los elogios son más eficaces cuando se producen pronto, especialmente en niños pequeños; no debe pasar mucho tiempo entre lo que el niño ha realizado bien y el elogio que le deis. Hacer comentarios concretos y positivos sobre su conducta, contribuirá a que el niño se forme una visión positiva de si mismo.
Ángeles Benítez. Psicóloga y madre

domingo, 10 de mayo de 2009

Llevo unas semanitas a tope de trabajo, asi que tengo poco tiempo para dedicar al blog. De todas manera tengo recetas acumuladas que ire poniendo poco a poco.
Hoy os quiero dejar un post en mi etiqueta de escuela para mamás y papás. Son 2 juegos que podeis hacer con los peques para que estén más seguros de sí mismos y se sientan más capaces. No olvideis que la autoestima es la mejor herencia que podeis dejar a vuestros hijos.
JUEGOS QUE AUMENTAN LA AUTOESTIMA EN LA INFANCIA
1. La caja de lo que me sale bien
Se trata de favorecer la comunicación familiar en casa, entrenar las habilidades de escucha activa y aumentar los pensamientos positivos acerca de los logros. Hay que buscar una caja de cartón, forrarla con un papel bonito y ponerle el nombre de: "Caja de lo que me sale bien': La familia debe reunirse un rato cada día, sin televisión ni teléfonos ni nada que pueda interrumpir, y contarse todo lo que haya salido bien a lo largo del día. Después, cada uno tendrá que resumir en una frase lo que ha contado el que tiene a su derecha, escribirlo en una tarjeta, leerlo en alto y meterlo en la caja. Sólo se puede guardar si lo que se cuenta es positivo y si la frase lo resume correctamente.
2. El cuaderno de los problemas
El plan es darle al niño un lugar donde depositar sus frustraciones mediante una actividad de escritura o dibujo que le ayude a reflexionar. Hay que elegir un cuaderno y dibujar en la portada unos rayos de tormenta. Él debe escribir cada problema que tenga, porque el cuaderno es un amigo fiel que no le cuenta nada a nadie y le ayudará a tranquilizarse para pensar en posibles soluciones.
Ángeles Benítez. Psicóloga y madre

sábado, 18 de abril de 2009

FAVORECER LA AUTONOMÍA PERSONAL DE LOS/AS NIÑOS/AS
Enseñarle hábitos y destrezas de autonomía e incentivarle a que las practique en el día a día. Los hábitos de autonomía constituyen algo indispensable para los niños, favoreciendo su desarrollo.
Cuando queremos que un niño aprenda un comportamiento debemos formular un objetivo y definirlo concretamente, por ejemplo: "quiero que el niño aprenda a comer sin levantarse de la mesa", es mucho más correcto que decir: "quiero que el niño coma de forma correcta y civilizada".
Nunca debemos poner un objetivo por encima de las posibilidades del niño. Hay que evitar errores por exceso y por defecto, es decir, no exigirle más de lo que puede pero tampoco menos de lo que es capaz.
Hay que ofrecer al niño oportunidades de practicar aquello que se desea que haga, aún cuando inicialmente suponga un mayor esfuerzo y mucho más tiempo y paciencia que si la tarea fuese resuelta por el adulto. En muchas ocasiones por las prisas y para ganar tiempo se priva a los niños de la oportunidad de aprender y de realizar las cosas por si mismo. Para la instauración de un hábito es sumamente útil aprovechar el deseo espontáneo de los niños ayudándoles a realizar la acción a fin de que la lleven a cabo lo mejor posible y felicitándoles luego por el éxito obtenido; lentamente, a medida que sus movimientos sean más precisos y coordinados se podrá retirar la ayuda y al cabo de un tiempo se irán manejando hábilmente por si solos. Si el niño no manifiesta un comportamiento inicial que implique colaboración, iniciaremos nosotros la enseñanza del hábito, mostrándole qué es lo que se esperaba que hiciera, mediante un modelo a imitar. Por ejemplo: "coge el peine de este modo y deslízalo, i”Lo haces muy bien"!
Si la limitación de tiempo es un impedimento para ofrecer la oportunidad al niño de aprender y como es imprescindible que practique, se puede optar por comenzar el entrenamiento los fines de semana, sin prisas por causa del trabajo o la escuela, y lentamente hacer que esto se generalice a la vida diaria, aprovechando los períodos de fiesta o vacaciones para afianzar aquello que vaya aprendiendo. Busquen cada día algún tiempo, por corto que sea, para dedicar al niño su atención y enseñarle a hacer algo de forma adecuada (recoger una prenda, ayudar a poner la mesa, etc).
Si queremos que las habilidades adquiridas se mantengan debemos gratificarlas o premiarlas; si nuestro hijo recoge un día su habitación y le entregamos un cromo de su colección favorita, le mostramos nuestra alegría y lo hacemos de forma sistemática, es muy probable que aumente sus conductas de colaboración; si el niño colabora en tareas del hogar y le demostramos alegría por su ayuda, y esto lo hacemos de forma sistemática, es muy probable que aumente sus conductas en sucesivas ocasiones. Las consecuencias de nuestros actos influyen siempre en la posibilidad de que éstos se repitan. Cuando un niño se acuesta a la hora estipulada y sus padres le reflejan su satisfacción, besándole en la cama o diciéndole i”qué mayor eres”!, i”qué contentos estamos”!, ... es probable que el niño no busque la atención de sus padres por otros medios.

Ángeles. Psicóloga y madre

lunes, 13 de abril de 2009

RECETAS DE EDUCACIÓN

Hoy os traigo una receta sobre educación, considero que una actitud positiva ante la vida nos ayuda a enfrentarla mejor, por eso es importante que ayudemos a nuestros hijos a construir pensamientos positivos sobre las experiencias, vivencias,...
El niñ@ que desarrolla un pensamiento positivo se sabe capaz de enfrentar nuevos retos sin miedo al fracaso, atribuye a su actuación los éxitos y evalúa qué responsabilidad tiene en los fracasos, de manera que se superará en el próximo intento y será capaz de ver lo que vale de cada situación.
El pensamiento positivo genera un estado emocional estable de optimismo.

También es importante que controlen sus emociones, por eso os sugiero 2 ejercicios que podeis hacer con ellos.
El objetivo es lograr que el niñ@ sea reflexivo, es decir, que ante una emoción fuerte se pare, piense y luego actúe.
Técnica del oso Arturo.
Consiste en realizar cuatro dibujos de un oso o del personaje preferido del niñ@, que nos muestran los pasos para:
1. Definir el problema (puede verse el oso pensativo).
2. Buscar alternativas de solución y elegir una (aparece una bombilla iluminada junto al oso).
3. Pensar un plan de actuación y llevarlo a cabo (se ve al oso haciendo alguna tarea para resolver su problema).
4. Evaluar la ejecución del plan y los resultados obtenidos (el oso está satisfecho y reflexiona sobre si ha actuado de la forma adecuada o si existía otra mejor.

Técnica del semáforo.
Dibujamos un semáforo con el niñ@ y lo colgamos en un lugar visible de su habitación. Cuando la emoción le embargue, le llevamos hasta el dibujo y le recordamos lo que significa cada color:
· Rojo. “Igual que te quedas quiet@ en la acera y no cruzas la calle, párate y piensa qué te ocurre”.
· Amarillo. “Todavía no puedes empezar a andar hasta que estés segur@ de que los coches se pararán. Tampoco puedes actuar si no decides qué vas hacer y no piensas qué ocurrirá cuando lo hagas”.
· Verde. “Ahora puedes cruzar. Pon en marcha tu plan y resuelve el problema. Luego me cuentas cómo te ha ido.

Ángeles. Psicóloga y madre

sábado, 4 de abril de 2009

Entre recetita y recetita, vamos a hacer boca con otra receta pero en este caso sobre educación. Para aquellas mamás y papás que quieran aprender a hacerlo cada día mejor.

• ESTABLECER NORMAS Y VALORES CLAROS
Las normas deben ser muy claras, estar bien definidas y ser adecuadas para su edad, para que sepa qué debe hacer en cada momento y sepáis cómo evaluar su conducta. Para ello es necesario que los padres hablen entre sí del tipo de estrategia educativa que quieren adoptar y de cuáles son los comportamientos y características que desean fomentar en sus hijos y los que desean eliminar.
Es muy importante que los límites estén bien definidos, pues le ayudan a medir sus conductas y le sirven de guía a la hora de tomar decisiones sobre sus modos de comportarse. Mientras más claras y precisas sean las reglas menos lugar a confusiones, discusiones y desacuerdos. Deben comprobar que el niño entiende perfectamente lo que se espera de él, es decir, no le diremos "pórtate bien" o "a ver si ayudas más" sino que le daremos instrucciones concretas: "lleva tu ropa sucia a su sitio".
Una vez que queda establecida una norma, debemos ser consecuentes y ser capaces de hacerla cumplir. Las órdenes deben ser consistentes. Si se da una orden debe ser siempre igual: "iNo se ven dibujos antes de desayunar!" (y no decirle: "Bueno, mira los dibujos antes de desayunar, pero solo hoy"). No contradictorias unas con otras. Los niños aprenden una norma si se cumple, si una orden depende del día no es una norma y si hay motivos variables que la modifican, los niños también buscarán motivos para variarlas a su antojo.
Si cumple lo ordenado se refuerza (besos, alabanzas...); el refuerzo también puede ser material (darle un juguete, una golosina, etc.). Si no cumple lo ordenado avisarle del castigo que tendrán que ponerle y si aún así no realiza lo acordado hacerle cumplir el castigo antes notificado.

• NO ACTIVARLE CON SU COMPORTAMIENTO
Muchos niños demuestran tener mucha facilidad para activarse y mucha dificultad para inhibirse y controlarse; son más vulnerables a las exigencias del entorno por lo que si el entorno es estresante (gritos frecuentes, ambiente desorganizado,...) es muy probable que su inestabilidad se manifieste en forma de reacciones de falta de autocontrol.
Es aconsejable:
1. No gritarle. Con esto lo que se consigue es alterarle y hacer que se acostumbre a que un grito no implica mayores medidas de disciplina.
2. Darle la consigna de lo que debe hacer una sola vez, en todo caso dos por si no nos ha oído, si aún así no responde ir a buscarle sin gritar y obligarle a hacer lo que se le ha pedido.
3. Asegúrense de que su hijo le está atendiendo. Hay que establecer contacto visual. Deben convertir en una costumbre que el niño les mire a los ojos cuando le están hablando. El contacto visual es una habilidad de concentración y ayuda a cualquier niño a procesar mejor las instrucciones. Al niño al que se le permite estar mirando a cualquier parte mientras la madre o el padre están dando instrucciones, con frecuencia tienen que luchar en contra de la desobediencia.
4. Antes de dar una orden reduzcan los estímulos distractores. No intenten mandarle algo mientras está puesta la televisión, el video o el equipo de música. Antes de dar la orden, apaguen el aparato o pídanle al niño que lo apague.
5. Pidan al niño que repita la orden cuando no estén seguros de que la ha oído.
6. Fijen plazos de tiempo. Den un plazo de tiempo concreto en el futuro inmediato. No digan: "Antes de la cena tienes que arreglar la habitación". Es preferible que esperen a la hora en que debe hacerse ese trabajo y digan: "Es hora de que recojas tus juguetes. Tienes diez minutos para que esté hecho. Voy a poner el reloj en marcha. A ver si puedes ganar al reloj".
7. No darle demasiadas órdenes al mismo tiempo, pues se liará y no hará ninguna.
8. Dejen claro que lo dicen en serio. No den nunca una consigna si no tienen intención de llegar hasta el final.
9. No formulen la orden como una pregunta o favor. Formulen la orden de forma simple, directa y con autoridad. No hace falta que lo digan chillando, basta con que sean directos y firmes.
10. No razonar en exceso sus demandas. Se razona una vez y si no se cumple, se le pide que lo haga sin más contemplaciones.


La constancia y la consistencia son algunas de las claves a tener en cuenta a la hora de poner en práctica alguna pauta educativa. Paciencia!!
Ángeles. Psicóloga y madre

martes, 24 de marzo de 2009

24 marzo 2009
CELOS ENTRE HERMANOS
Hoy os traigo un documento acerca de los celos entre hermanos, un tema que a veces no supera y no sabemos como abordar. Espero que os ayude a aquellos/as que vayais a aumentar la familia proximamente o acabeis de hacerlo. Ahí va.


El niño que se ve destronado por su hermano sufrirá celos. Los padres pueden intentar mitigar el dolor que le producen, pero no evitar que los sienta. Será algo temporal, como pasar un sarampión o una gripe, 1 tenderán a desaparecer cuando el niño vuelva a sentirse seguro y encuentre su nuevo lugar en casa.
Los padres no han de evitar este proceso. Los celos son una oportunidad para que el niño conozca esa emoción, la identifique y aprenda a asimilarla. Así sabrá que sus padres pueden repartir su atención con otras personas sin que disminuya su amor por él también entenderá que a cada hijo se le quiere de forma distinta. Con el tiempo descubrirá las ventajas de tener hermanos y establecerá con ellos una relación de complicidad de la que los padres no serán partícipes, aunque sí espectadores. Pero para que este proceso se produzca es necesario sentar las bases:
* Hay que dejarle al niño que exprese lo que siente, aunque sea mediante el enfado o la rabieta, y traducirlo: "Entiendo que estés enfadado, sé por lo que estas pasando". Todo lo que expresamos y no callamos es sano.
* No utilicemos las comparaciones entre hermanos. Se puede reconocer las cualidades de cada hermano, pero no caer en consideraciones del tipo: "Mira a tu hermano, con lo tranquilo y bueno que es, ya podrías aprender de él".
* Cuidado con reforzar en exceso el comportamiento de un hermano frente a los otros. Independicemos el trato, ya que cada niño es distinto. Si tenemos que regañar o felicitar a uno, mejor hacerla por separado. No intentemos dar a todos lo mismo: el concepto de justicia es subjetivo y hay que educarles en el criterio de dar en función de las necesidades de cada uno.
La llegada de un bebé
Daremos la noticia al niño ya durante el embarazo con un simple: "Vas a tener un hermano". Esto es suficiente porque da explicación a los cambios que nota en su madre en los primeros meses de embarazo y a la vez le hace participe de los acontecimientos que ocurren en casa. Hay que hablar con naturalidad de la noticia, que escuche cómo se lo decimos a la familia. Conviene hacerle notar los cambios físicos: "Toca la tripa", "háblale, que te oye", "siente cómo se mueve”':
Podemos preparar con él la habitación y la ropa de su futuro hermano, pero sólo si quiere, nunca por obligación; si dice que no, respetemos su postura.
El niño tiene que estar informado de lo que ocurrirá mientras dure el ingreso para el parto. El padre, si es posible, tendrá que dedicarle mucho tiempo, cuidarle y preparar la visita para conocer a su hermano.
Se evitará cualquier cambio o fuente de estrés en este periodo y se intentará ser más flexible con determinadas reacciones del niño. Por ejemplo, no pretendamos que deje el pañal en estos momentos.
Hay que avisarle del tiempo que exige el cuidado de un bebé y ponerle como ejemplo el que le dedicábamos a él. Debe saber que el hermanito, sobre todo, va a dormir y comer, y que no podrá jugar con él como le gustaría hasta que sea más mayor. No le dejemos que fantasee con la posibilidad de jugar con el bebé; con el tiempo se lo pasarán bien juntos, pero no al principio.
No conviene dejar al niño al cuidado de los familiares durante todo el periodo de hospitalización. El padre debe pasar alguna noche con él o, por lo menos, ocuparse de sus rutinas diarias.
Cuando los niños comienzan a tener independencia, afrontan con más tranquilidad situaciones donde pierden la exclusividad de la atención de sus padres. Están seguros de sus capacidades, tienen una relación duradera y clara con los adultos, se sienten autónomos y, por tanto, están más
Reacciones ante un nuevo hermano
Regresar a comportamientos infantiles ya superados -el chupete, querer papilla o biberón, portarse como un bebé- y mostrar una actitud rebelde -oposición sistemática, orinarse encima, desobedecer- son demostraciones de lo mal que el niño se siente con la nueva situación.
No es infrecuente que el niño manifieste comportamientos agresivos hacia el nuevo hermano, aunque la mayoría de las veces es un intento de tratarle como a sus compañeros de juegos, sin darse cuenta de que un bebé es más delicado y frágil. Hay que retirar al niño y explicarle, sin alarmas, que no le vamos a permitir esa conducta; tenemos que enseñarle a acercarse, a hacerle una caricia o darle un beso a su hermano menor.
También podemos recuperar álbumes y películas de cuando era bebé y contarle lo que hacíamos con él, lo que sentimos cuando llegó a casa y cuánto le queremos. El niño puede asimismo colaborar en algunas de las tareas de cuidado del hermano.

"El manual de Super Nany, cambios en la familia"

martes, 17 de marzo de 2009

17 MARZO 2009
Hoy os traigo dos juegos: uno para que ayudéis a vuestros hijos/as a que identifiquen sus emociones y las de los demás en función de sus gestos. El otro juego les ayudará a reconocer cosas que sabe hacer y que le hacen diferente.

JUEGOS PARA AUMENTAR LA AUTOESTIMA EN LOS NIÑOS/AS

1. Una tarde de recortables
Esta dinámica consiste en buscar en las revistas caras que expresen distintas emociones, hacer un collage con el niño y pedirle que ponga el nombre de cada emoción. Usaremos fotos de gente que:

– Sonríe.
– Está triste.
– Ríe a carcajadas.
– Tiene cara de susto.
– Está cansada.
– Está alegre.
– Llora.
– Está enfadada.
– Está sorprendida.

Se puede colgar el collage en la habitación del niño y, ante determinadas situaciones, preguntarle cómo se siente y pedirle que busque la foto que represente esa emoción y la imite. También podemos utilizar las fotos para contarle cómo nos sentimos ante sus comportamientos: "Cuando me ayudas a recoger el baño yo me siento así".

2. Mi móvil
Intentamos que el niño exprese cosas que sabe hacer y que le hacen distinto. Hay que empezar haciendo una lista de todo lo que sabe hacer: vestirse solo, escribir, contar cuentos, tocar la flauta, etcétera. Cuantas más cosas, mejor. A continuación elegirá las que más le gusta hacer y las dibujará. Después, con dos varas cruzadas e hilo de nailon, se construye un móvil con los dibujos y se cuelga en su habitación. El juguete le recordará todo lo que le gusta y sabe hacer.
Se le puede proponer que sustituya los dibujos cada vez que adquiera nuevos aprendizajes por otros dibujos que los representen.

domingo, 8 de marzo de 2009

LA COMUNICACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS

Es cierto que no es fácil comunicarse con un bebé o un adoles­cente, pues el bebé no tiene lenguaje verbal y el adolescente se niega a hablar. Pero también es cierto que los niños miran directamente a los ojos y así nos dan a conocer sus sentimientos, al tiempo que inten­tan captar los nuestros.
Resulta fundamental aprender a reconocer los sentimientos de los hijos. A mostrar con el ejemplo la verbalización de los mismos, usando palabras apropiadas. Hacer aflorar los sentimientos es nece­sario, pero hay que saber hacerla sin insultos, gritos, agresiones o silencios.
Nunca subrayamos suficientemente la importancia de los cuen­tos para que los niños se familiaricen con el hecho de escuchar y con­tar historias.
Repasemos en este punto la evolución lingüística. Al tercer o cuar­to mes, el bebé balbucea emitiendo combinaciones de sonidos. Entre los siete y ocho meses se divierte con sus vocalizaciones (los deno­minados soliloquios). A los nueve meses repite lo que oye como un eco (ecolalia). A los once meses, señala, muestra, da. Hacia los doce meses dice las primeras palabras: «mamá», «papá», «tata». A los die­ciocho meses el niño dispone de unas quince palabras. A los treinta y seis su vocabulario alcanza las doscientas palabras; inicia las pala­bras-frase. A los cuarenta y ocho meses el niño comienza la etapa de las preguntas, el «¿por qué?»; necesita saber, conocer y empieza a construir frases. Poco a poco, progresivamente, el niño consolida su pen­samiento lógico con capacidad de abstracción. Y es que para de­sarrollar el lenguaje es necesario tener la capacidad de pensar en abstracto y, de esta forma, poder realizar generalizaciones.
Pero recordemos que en la comunicación del ser humano acontece como en la respiración, que mayoritariamente se produce por la piel. Sólo el 35 por ciento de la comunicación se da por la pala­bra, por el lenguaje verbal, el habla propiamente dicha; el resto es el denominado lenguaje no verbal: mímica, gestos, tono de voz, silencios.
Los estados emocionales de padres e hijos son una estupenda oportunidad para intimar, para aprender juntos a reconocer, organizar y controlar los sentimientos.
El arte de la convivencia precisa de saber conversar, requiere tiempo, lugares adecuados, conocer elementos esenciales de la comunicación verbal y no verbal, serenidad y paciencia. Contagiar sentimientos, ayudar al hijo a que se conozca y reconozca, consultarle un asunto y valorar su parecer. Dar importancia a las emociones del otro. Establecer puentes para ponerse en su lugar.
Los primeros años son preciosos, pasan rápido y no vuelven; en ellos debe establecerse el correcto hábito de la relación. De forma que al llegar la adolescencia no se desprecien sus opiniones, ni ridiculicen sus conductas; muy al contrario, se estará próximo, receptivo, pero dejando una distancia óptima para poder orientar, señalar, prever, prevenir, recriminar.
"¿Qué ocultan nuestros hijos?", Javier Urra

martes, 3 de marzo de 2009

La importancia de enseñar valores y buenos hábitos

No basta con que lo padres nutran a sus hijos con afecto y comodidades. Para hacer de ellos personas felices y responsables también es necesario transmitirles unos valores y hábitos que les den seguridad para crecer y madurar.
Muchos padres se quejan de la conducta de sus hijos y aducen que “no valoran nada”. Sin embargo,, ¿se han encargado de educarles personalmente en estos valores? No se trata de reñirles cuando hacen algo mal, sino de enseñarles a crecer en una dirección que les permita transitar por la vida con seguridad y responsabilidad.
Esto se transmite hablando con ellos, pero también con nuestro ejemplo y jugando con ellos.
Para aprender buenos hábitos y valores, el niño precisa de coherencia por parte de sus progenitores. Es decir, no podemos transmitirles un hábito y a las primeras de cambio “hacer la vista gorda” porque nos resulta más cómodo que el pequeño no proteste para seguir con lo que estábamos haciendo.
Los hábitos se inculcan a través de la repetición, y es muy fácil perder todo lo ganado si empezamos a hacer excepciones; en muchos casos tendremos que empezar de nuevo y el esfuerzo educativo se habrá echado a perder.
Puesto que los niños interactúan con su entorno de manera muy intensa cuando están jugando; éste es un momento ideal para que adquieran aquello valores por los que luego se guiarán como persona adultas. Puesto que el juego es un acto esencial en la vida de los niños, podemos recurrir a este espacio creativo para educarles de manera eficaz.
Para ello los padres deben mostrar siempre una actitud segura y confiada. Los niños tienen gran sensibilidad para captar las contradicciones e incoherencias de los mayores; por consiguiente, es importante que lo progenitores tengan una idea clara de los valores que quieren educar a sus hijos y que se mantengan firmes- lo cual no significa que deban mostrarse autoritarios- en ese código.
Es importante que no haya incongruencias ni criterios diferentes entre los progenitores, ya que con ello solo lograrían confundir al pequeño.
Sin duda, se producirán momentos de crisis en los que el pequeño se rebele a través de una conducta inadecuada. En estos casos es importante no ceder a los berridos, ya que entonces el niño entenderá que funciona y reproducirá este comportamiento cada vez que desee lograr algo. Resumiendo estaremos reforzando un mal hábito.
Una educación eficaz precisará que más de una vez hagamos oídos sordos a los chillidos, lágrimas o pataletas del niño, para que así aprenda que las cosas no se obtienen con esos medios.
Si mantenemos una coherencia pedagógica, estas escenas de rabia serán cada vez menos frecuentes, porque el pequeño habrá adquirido un canal maduro e interactivo para comunicarse con los padres.
"¡A jugar!", Dr. Estivill

RECETA EDUCAR

  • Ingredientes para los padres y madres


    Ø Emoción. Tenéis que rescatar la emoción y la alegría de cuando erais niños/as. Cada tarea o actividad deberá ir acompañado de esa sonrisa que a veces olvidamos.

    Ø Planificación. Si creamos expectativas, será más fácil que los niños/as disfruten. No olvidemos que la felicidad no sólo se consigue haciendo cosas sino también planificándolas.

    Ø Todos fuimos niños. Para enseñar hay que saber escuchar. Revisar nuestra niñez nos servirá para recordar que de pequeños/as no nos comprendían, que tampoco nos gustaba la verdura, que vestirse era un tormento,…

    Ø No somos infalibles. Los padres que se equivocan son más humanos. Si asumimos que no sabemos algo pero que lo indagáramos, nuestro hijo pensará que todo tiene una solución. Nuestras equivocaciones, si las admitimos, nos acercarán a ellos/As.

    Ø El amor loco. ¿Cuánto hace que no tomas a tu hijo/a en brazos y le dices lo mucho que le quieres? Hazlo a menudo, aunque sea mayor. El amor no tiene edad y el cariño nunca sobra.

"¡A jugar!", Dr. Eduard Estivill